Sin duda es el estilo decorativo que más me gusta. Aunque este estilo vivió su auge mayormente entre 1920 y 1930, el paso de los años parece no haber sido tan implacable en este caso, siendo posible hallar hoy en las propuestas de diseño más vanguardistas objetos y muebles con reminiscencias Art Decó. Caracterizado por la simplicidad de sus líneas y la importancia de lo geométrico, este estilo inundó mesas, sillas, butacas y mobiliario en general. Hoy se lo utiliza combinado con tendencias más actuales, buscando un equilibrio dentro del cual, por supuesto, el toque Art Decó brinda suntuosidad y funcionalidad al mismo tiempo. El movimiento Art Decó evolucionó desde un arte clásica y cubista y hoy abarca desde los diseños de joyas hasta la ropa o muebles, incluso rústicos. Los muebles art decó, con su apariencia moderna y limpia, pueden ser considerados como un precursor para el estilo de arte pop de los 60s.
A pesar de la obsesión por lo geométrico, el estilo no abandona las curvas sinuosas. La sensualidad y la practicidad, entonces, parecen entablar una alianza de interesante resultado.
Durante el auge de este estilo, el mueble se transforma en una fusión entre lo decorativo y lo funcional. La pieza debe cobrar importancia por sí misma, contando con una utilidad concreta. Entonces, el mobiliario debe adaptarse a las necesidades particulares de cada persona. Dadas sus características, el aprovechamiento de los espacios es una de las posibilidades que nos brinda este estilo.
En cuanto a los colores, la tendencia actual es combinar este tipo de mobiliario con tonos crema o en su defecto fríos, como azul o violáceos. En lo referido a las telas, se utiliza mayormente cuero, seda y estampados vegetales, texturas que nos retrotraen a los viejos buenos tiempos en los que brilló el Art Decó.
Os dejo con algunos ejemplos.
 
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