Como muy bien indica su nombre, esta casa  australiana tiene unas vistas increíbles al océano. Todo su interior es abierto y desde casi cualquier punto se puede divisar el mar. En ella predomina las lineas rectas y minimalistas y se ha utilizado como base el color blanco para toda la casa. 
Y aunque no están nada mal los interiores, sin duda me quedo con las terrazas abiertas al mar.












Imágenes: Elle
 
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