Faltan ya muy poquitos días para la llegada del verano y hoy para ir preparándonos para la playa toca hablar de chanclas. En una de las calles mas caras de Sao Paulo, en la Rua Oscar Freire, esta la tienda Havaianas, diseñada por el arquitecto Isay Weinfeld y situada en un local de 300 m2. Quien les iba a decir a sus creadores a principio de los años 60, que le negocio de las flip-flops inspiradas en las "zori" japonesas de papel de arroz sería tan fructífero.







Según el arquitecto, su principal reto en este proyecto ha sido diseñar en una de las calles más caras del mundo una tienda que vende sandalias entre 2.30 € y 10.00€. Pero este producto extremadamente barato, durante años simplemente unas chanclas de goma, se han convertido hoy en día en un icono de la moda en todo el mundo. Y la arquitectura de su primera tienda debía transmitir este clima que la marca inspira: frescura, informalidad, confort, facilidad y coquetería, todo ello con marcado espíritu brasileño.







El local está abierto directamente a la calle como una extensión de la acera, sin puertas ni escaparates, y se desarrolla en niveles descendientes. En el nivel de la calle, una zona de entrada da acceso a un altillo-mirador desde el que se ve todo el espacio principal, un nivel por debajo. Este amplio espacio principal, con altura doble, define la atmósfera informal de la tienda, con plantas, ventilación natural y luz que se filtra a través de una trama de metal y madera a modo de cubierta.







Adicionalmente se han instalado elementos tan singulares como un puesto de mercado callejero que recuerda el origen de las sandalias, inicialmente vendidas en estos mercadillos; un container que expone los modelos exportados aún no vistos en Brasil; un cilindro transparente para presentar los nuevos productos (bolsos, calcetines, toallas); o un cubo high-tech que nos explica la historia de la marca Havaianas.En la planta inferior se encuentran los servicios de venta a medida y la exposición de la línea de productos para niños, mientras que en la parte trasera del local, se sitúa un pequeño jardín de uso exclusivo del personal, las oficinas y el almacén.
 
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