Ubicado en el barrio de Tres Torres, el "Meatpacking District" barcelonés, junto a la transitada Via Augusta, su cuidado diseño lo convierte en un remanso de tranquilidad. Con su terraza de verano y la mitad del comedor al aire libre, con un frondoso jardín, el restaurante ofrece una singular atmósfera que combina vanguardia y Naturaleza, lo que queda también patente en su carta, con platos muy mediterráneos.





La decoración invita a relajarse desde el mismo instante en que se cruza el umbral de su puerta: un olivo y una inmensa buganvilla reciben al comensal a la entrada del restaurante, dividido en tres espacios diferenciados pero bien integrados, todos envueltos en un frondoso bosque natural. La sala, espaciosa y con techos traslúcidos, acoge numerosos árboles frutales que se unen a través de amplios ventanales a un jardín al aire libre. Éste, también acondicionado para comidas, comunica a su vez con una coqueta terraza a la sombra de una parra.







La carta de vinos recoge más de 100 referencias bien escogidas de todas las denominaciones de origen españolas, con especial atención a los vinos locales y cavas, y una buena selección de champagnes. La propuesta culinaria de A Contraluz, bajo la batuta de David Del Pino, está orientada a una cocina de temporada, sencilla y sin estridencias, con toques de vanguardia e influencias de la cocina francesa, italiana y asiática. La combinación de sabores y texturas y el respecto absoluto por el producto natural, de calidad y eminentemente local, son la base de platos que varían en cada estación.





Además de todo esto que os he contado en Acontraluz se puede disfrutar de sobremesas literarias y exposiciones. No se puede pedir nada mas.





Imágenes Vía: GQ
 
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