Decididamente necesito un descanso, llevo toda la semana a tope, pero como no me puedo dar ese pequeño capricho, esta tarde de casi verano, me lo voy imaginar y me voy a teletransportar a la provenza francesa ¿me acompañais?
Lo primero que voy a hacer es dar un paseo por un maravilloso campo de lavanda, siempre me aparecido increible esa mezcla de colores, donde predomina el malva y he sentido ganas de coger un cuaderno y ponerme a dibujarlo.



Para la cena, la propuesta es maraillosa y se llama La Chassagnatte, un restaurante BIO cerca de Arles en pleno campo, rodeado de un jardín- huerto del cual obtienen los productos que ofrecen en su carta y en su menú degustación. Toda una aventura para el paladar y para los sentidos. Tendiendo en cuenta la sofisticación de la mesa francesa, el entorno de una noche de verano, y la exquisita escenografía del espacio, en conjunto una velada en La Chasagnette puede cubrir todos nuestros sentidos. De pocas mesas, con un servicio refinado, sin duda debe ser un placer reservar una mesa para deleitarse de una experiencia diferente y de un saber hacer único.





Pero lo que mas me ha llamado la atención es que tienen en su terraza la silla Vegetal de los hermanos Ronan and Erwan Bouroullec, fabricada por Vitra. Esta silla tambien es de carácter orgánico ya que sus creadores se basaron en el crecimiento de las ramas de un arbol.
Una vez mas, función y estética vuelven a unirse en los productos de buen diseño.



 
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