Me fascina el trabajo de esta fotógrafa norteamericana, Dorothea Lange contrajo la poliomielitis en la infancia y le dejó las típicas secuelas en una pierna, lo cual se dice que marcó su vida y su obra. Realizó fotografía documental de corte social y con profundo sentido humano exento de sensiblería. Aunque se inició estudiando en la Clarence White School, de marcado carácter pictoralista y posteriormente abrió un estudio en San Francisco, su salida a la calle como reportera marcó definitivamente las que serían las señas de identidad de su trabajo.





Su obra más conocida se desarrolla en los años 30, durante la gran la depresión. Una profunda crisis asola los Estados Unidos y miles de campesinos no tuvieron mas remedio que abandonar sus casas en busca de una tierra prometida que no encontraban. Tras una mirada concisa y digna, recorre el país trabajando para la Farm Security Administration
documentando la precaria situación en la que viven los aparceros.
Se convierte así en testigo de esta época. Sus personajes estan llenos de humanidad. Se acerca a ellos de manera casi amorosa, insuflándoles un cierto halo de heroísmo.
Su obra es testimonio de la imagen más trágica de América, testimonio por otro lado lleno de compromiso, estaba convencida de que sus imágenes podían ayudar a cambiar las cosas.
Una de sus obras mas conocidas, es sin duda La madre migrante, un retrato de una mujer que carga con sus hijos y el peso de la desesperanza, le valió a Dorothea el premio Pulitzer.







También es muy conocido su trabajo sobre los campos de internamiento de americanos de origen japonés, realizado en los años 40, durante la guerra, en su momento fue censurado por la Autoridad de reubicación de la Guerra.







Respecto a su método de trabajo, sólo citar sus propias palabras:

“Mi enfoque se basa en tres consideraciones:
Ante todo: ¡Manos fuera! Aquello que yo fotografío, no lo perturbo ni lo modifico ni lo arreglo.
En segundo lugar, un sentido del lugar. Lo que yo fotografío, procuro representarlo como parte de su ambiente, como enraizado en él.
En tercer lugar, un sentido del tiempo. Lo que yo fotografío, procuro mostrarlo como poseedor de una posición dada, sea en el pasado o en el presente”.

Su mirada (y aqui me reitero) huye de la sensiblería y de la dramatización, surge de un profundo sentimiento humano y de una conciencia social unida a una lucha incansable por la igualdad de la mujer. Sin duda un adelantada a su tiempo, su obra esta basicamente en manos de coleccionistas, una foto suya puede rondar entre los dos y los tres mil euros.







 
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